¿Corriente o diferido? Aprende a elegir cómo pagar con tu tarjeta de crédito

Seguro te ha pasado: estás por pagar una compra y te hacen la pregunta de siempre: ¿corriente o diferido?
Y aunque muchas veces respondemos casi automáticamente, la realidad es que elegir entre una opción u otra debería depender de varias cosas: cuánto cuesta lo que estás comprando, cuánto puedes pagar cada mes, qué otras obligaciones tienes y, sobre todo, por cuánto tiempo quieres comprometer tus ingresos futuros.
Porque una tarjeta de crédito puede ser una herramienta muy útil para organizar tus finanzas y realizar compras, pero utilizarla responsablemente implica entender cuándo conviene diferir, cuándo pagar corriente y cómo cumplir tus pagos a tiempo.
Aquí te lo explicamos.
¿Cuándo conviene pagar corriente?
Pagar corriente significa que el valor total de la compra se incluirá en el próximo estado de cuenta de tu tarjeta.
Esta puede ser una buena alternativa para gastos cotidianos o compras que sabes que podrás cubrir en su totalidad cuando llegue el momento de pagar la tarjeta.
Antes de elegir esta opción, hazte una pregunta sencilla: Cuando llegue mi estado de cuenta ¿tendré el dinero suficiente para cubrir esta compra sin descuidar mis demás gastos?Si la respuesta es sí, pagar corriente puede evitar que sigas arrastrando durante varios meses una compra que podías cubrir desde el inicio.
¿Y cuándo puede ser útil diferir?
Imagina que necesitas comprar una computadora para estudiar o trabajar. Es un gasto importante y pagarlo completamente el próximo mes podría afectar demasiado tu presupuesto. En ese caso, diferir puede ayudarte a distribuir el valor de la compra durante varios meses.
Pero cuidado: que una cuota sea más pequeña no significa automáticamente que sea más conveniente.
Una compra puede diferirse a 3, 6, 12 meses o incluso más, dependiendo de las condiciones ofrecidas. Mientras más largo sea el plazo, más tiempo tendrás ese compromiso dentro de tu presupuesto y, cuando corresponda, deberás considerar también los intereses y el costo total que terminarás pagando.
Antes de diferir, pregúntate:
¿Durante cuántos meses puedo asumir esta cuota cómodamente? ¿Ya tengo otras compras diferidas? ¿Cuánto terminaré pagando en total? ¿La vida útil de lo que estoy comprando justifica seguir pagándolo durante ese tiempo?
Por ejemplo, quizá tenga sentido evaluar el diferimiento de una computadora que utilizarás durante varios años. En cambio, seguir pagando durante meses una cena, ropa de uso cotidiano o compras del supermercado puede hacer que acumules cuotas por cosas que ya consumiste hace tiempo.
El mensaje es claro, no pagues a crédito algo que va a durar menos tiempo que el plazo que tienes para pagar dicho crédito.
La trampa de mirar solamente la cuota
Nos decimos a nosotros mismos: “Son solo $20 al mes”, y aunque pueda parecer poco, el problema aparece cuando esos $20 se juntan con los $35 de otra compra, los $15 de otra y los $40 de una más.
Individualmente, las cuotas parecen manejables. Juntas pueden ocupar una parte importante de tus ingresos antes de que siquiera comience el mes.
Así que la próxima vez que te pregunten “¿corriente o diferido?”, haz una pausa antes de responder. Mira tu presupuesto, piensa en cuánto tiempo utilizarás aquello que estás comprando y pregúntate si realmente quieres seguir pagándolo dentro de varios meses.
Usar bien una tarjeta de crédito también significa saber cuándo vale la pena comprometer tus ingresos futuros y cuándo es mejor pagar hoy.





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